Artículo de Norge Naranjo Torres
Curso de Ciencias Naturales
Instituto Babahoyo
LA ESENCIA DEL SER HUMANO
Los
seres humanos somos inquilinos privilegiados de esta casa terrenal,
guiados por papá Dios, a quien no hemos escuchado. O será que somos
parte de un grupo de extraterrestres jugando a los humanos; quienes nos
han dejado al libre albedrío, permitiéndonos y causandonos a nosotros
mismos daños irreparables a nuestro hogar.
Las
creencias pueden ser variadas y respetable e incluso llenas de dudas;
pero lo que es indudable, es que habitamos esta morada y debemos de
conservarla; estamos aún a tiempo de vivir en armonía con nuestro
entorno; ya que el día que las abejas y hormigas comiencen a
desaparecer, estaremos a punto de acompañarlas.
Debemos
de comenzar a recuperar nuestra naturaleza, nuestros bosques, nuestros
ríos y todo lo que nos rodea, mantener nuestro entorno, ya que todos los
elementos de cada uno de los ecosistemas se relacionan de una u otra
manera e influyen en nuestras vidas, en la flora y en la fauna.
Debemos
de recuperar la fe con amor y dedicación, que científicos, políticos y
maestros se sensibilicen y que incorporen en sus prácticas elementos que
contribuyan a que la juventud de nuestro planeta y de nuestro Ecuador
tomen conciencia de la problemática del cambio climático, el
calentamiento global, la contaminación ambiental y su incidencia a
través de factores esencialmente afectables por el consumismo del ser
humano.
Actualmente
enfrentamos problemas de orden social, económico, ambiental, moral y
espiritual; por la falta de valores, que incluso no se respeta la vida
humana; peor nuestra naturaleza y creo que estos problemas se generan en
el núcleo familiar. Debemos rescatar nuestros valores para mejorar
nuestro comportamiento; para incidir de manera positiva en nuestra
sociedad.
Debemos
transformar nuestro planeta con cambios positivos para las nuevas
generaciones, debemos mejorar las condiciones para el futuro de la raza
humana, en armonía con las especies.
Debemos
también crear condiciones pedagógicas que eduquen a los niños para no
castigar a los hombres, condiciones educativas para promover un amor por
la naturaleza, un amor por la vida, enseñando ciencias naturales que
generen actitudes que los comprometan con el cambio, enseñanzas que los
devolverán al cauce del río de la vida, a la esencia del ser humano.

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